Clase de repostería: Layer Cake.

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Hace varias semanas vi un filme que me sorprendió gratamente, uno de esos filmes que pasan sin pena ni gloria por la taquilla española a pesar de llegar con un notable éxito en otros países y alabada por la crítica, aunque eso sí, con un par de años en la taquilla. El filme es “Layer Cake” dirigida por un debutante Matthew Vaughn productor de películas como “Lock, Stock and two smoking barrels” y “Snatch: Cerdos y diamantes”, ambas dirigidas por su amigo Guy Ritchie, quien parece que debía dirigir en un principio la película y a quien homenajea en la escena de la discoteca haciendo sonar un par de temas de su esposa Madonna. La película está protagonizada por Daniel Craig, el último agente 007 rodeado por algunos de los mejores actores del actual cine británico.

La película nos narra la historia de un gangster de Londres (Daniel Craig) planea retirarse, para lo cual va a hablar con un capo de la mafia londinense, Jimmy Price (Kenneth Granham, conocido por interpretar a Pompeyo en la serie “Roma”), para hacer un último y gran negocio. Price le recomienda comprarle unas pastillas a bajo precio a una banda de mafiosos bastante primos encabezados por Duke (Jimmy Foreman) y su novia Slasher (Sally Hawkins), y también le contrata para que busque a la hija del multimillonario Eddie Temple (Michael Gambon). Tras fracasar en las negociaciones descubre que Duke le robó en Ámsterdam las drogas a la mafia serbia, encabezada por Dragan (Dragan Micanovic), y los serbios creen que él y su banda contrataron a Duke para el robo, por lo cual quieren lograr su cabeza.

Por sí fuera poco nuestro héroe descubre que alguien se ha cargado al novio yonki de la hija de Eddie Temple y su guardaespaldas Morty (George Harris) le mete una paliza en un restaurante lleno de gente a alguien que le traicionó años atrás, y su socio Giny (Colm Meane) comienza a desconfiar de él. Todo eso sin saber que un pez gordo está interesado en acabar con su vida y evitar que se evite. La jubilación de nuestro héroe se verá prolongada durante un buen tiempo mientras intenta resolver el entramado… eso sí, siempre contará con la ayuda de sus amigos Morty y Giny, sus matones Clarkie (Tom Hardy) y Terry (Tamer Hassan), y sin olvidarnos de su peculiar amante norteamericana (Sienna Miller).

La película tanto por la trama como por el desarrollo, montaje y narración nos recuerda al peculiar estilo del director Guy Ritchie, notándose la influencia que ejerció sobre su en antaño productor. La película empieza sin confesiones presentándonos la trama inicial del filme y presentándonos a los personajes en una serie de secuencias que entrelazan la ciudad de Amsterdam y Londres a pesar de que no se nos enseña todos los detalles de la historia desde un principio, resolviéndose posteriormente en una serie de flashbacks bastante retóricos mostrándonos el mismo hecho tal como lo vivieron diferentes personajes. E incluso algunos flashbacks centrados en los 70 y 80 que nos explican como han logrado a ser algunos personajes unos auténticos capos de la droga.

La película en sí es estéticamente violenta a pesar de que en el filme apenas hay muertes comparándola con los filmes de Guy Ritchie, y el personaje de Daniel Craig no es partidario de usar armas de fuego, aunque obviamente en cierto punto del filme es obligado a usarla. Aun así, los protagonistas van desarrollando un entramado bastante complejo para evitar una posible masacre final. También hay escenas donde se toma la violencia desde un punto de vista humorísticamente negro, donde el cazador es cazado de una manera bastante estúpida. O la escena del asesino que contrata el protagonista, en la que un tipo bastante patético se nos presenta como una autentica maquina de matar. También hay escenas violentamente surrealistas como el enfrentamiento verbal entre Giny y Duke, o la paliza de Morty a su antiguo socio, la escena que quizás sea la más bestia de la película a pesar de no llegar a ser molesta dado al punto de vista que se nos presenta, con un personaje normalmente tranquilo transformado en una bestia ante los ojos de Daniel Craig.

La historia que narra la película no nos presenta al fin y al cabo nada nuevo, es una nueva historia sobre el crimen organizado y el poder que nos ofrece ser el cabecilla de estas, un poder que tarde o temprano siempre se nos acaba volviendo en contra tal como se ve en la película. En fin, es una película dinámica, divertida y que se deja ver con una pasmante facilidad. Daniel Craig tiene un gran carisma y aunque dudaba que pudiera llegar a ser un James Bond a la altura de Sean Connery, Pierce Brosnan o Roger Moore pero parece ser que lo ha logrado con grandes aplausos por parte de la crítica y los fans de la saga. También es destacable la presencia de una rubia Sienna Miller, una de las actrices más prometedoras del cine actual con papeles traviesos como en este filme o papeles de corte más clásica como en la película Casanova. Asimismo hace acto de presencia el veterano actor Michael Gambon, otro actor anciano venido del teatro británico y que se ha ganado un lugar en el corazón de los más jóvenes al tomar el relevo tras la muerte de Sir Richard Harris como profesor Dumbledore en la saga Harry Potter. Igualmente me encantó el papel del patético, histérico y megalómano Duke, interpretado por el siempre magnifico Jimmy Foreman.

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